8 ene. 2017

¿CÓMO Y CUÁNDO INICIAR LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA?

Al principio los bebés toman sólo leche. Ésta va a ser su única alimentación durante los primeros meses de vida. Pero todo evoluciona y somos omnívoros, no lactantes perpetuos.

Es evidente que aspiramos a que todo niño, más tarde o más temprano, acabe comiendo como nosotros. Lo que significa que acabe aceptando la variedad de texturas que hay en la alimentación completa. Desde el líquido al sólido pasando por alimentos cremosos y grumosos o a mezclas de ellos.
Se habla mucho sobre el orden en el que deben introducirse los alimentos y a partir de qué edad. Pero a parte del orden de introducción hay un aspecto del que se habla menos: La textura.

¿Comida triturada o sin triturar?

Lo importante es no mantener en el tiempo la alimentación únicamente triturada, ya que nos podemos encontrar con niños de 3-6 años que únicamente aceptan comer triturados, rechazando la mayoría de los alimentos que se les ofrecen con otras texturas. Y esto es un problema por varios motivos:
  • Como defienden los enemigos de los purés, esto distorsiona la relación del niño con la comida. Ya que si con esta edad rechazan sistemáticamente la fruta y la verdura en sus estados naturales es muy probable que tengan tendencia a evitarlos el resto de su vida. Y si esto ocurre estamos favoreciendo una alimentación pobre, que puede suponer problemas de salud como estreñimiento, sobrepeso, colesterol…
  • No masticar o hacerlo mucho menos de los normal hace que la mandíbula no crezca lo suficiente y cuando salen los dientes definitivos tengan poco espacio, montándose y haciendo necesaria una ortodoncia.
  • Los movimientos de la lengua durante la masticación le dan una movilidad necesaria para articular bien el lenguaje. Tomar sólo purés favorece el desarrollo de problemas de pronunciación.
  • El rechazo a la alimentación sin triturar por encima de cierta edad supone una sobrecarga de trabajo para muchas familias, ya que lo normal sería que por encima de los dos años cualquier niño comiese lo mismo que sus padres, sin necesitar que se le prepare una comida especial.

Los purés pueden ser muy útiles para que el niño que se cansa pronto con alimento sin triturar complete su toma y para que acepte el sabor de algunos alimentos cuya textura no le agrada especialmente al probarlos sin triturar.

La opción mixta: Sin triturar y triturado.

Pensemos en los niños. La mayoría entre los 6 y los 24 meses de vida son curiosos y se lo llevan todo a la boca. Incluidas cosas mucho peores que la comida…

Hay montones de alimentos que podemos deshacer con facilidad y que cualquier bebé mínimamente hábil puede desmontar con sus encías y su lengua para tragar sin problema: verduras cocidas, frutas blandas, carnes o pescados cocidos, legumbres cocidas, pasta, arroz cocido, tortilla, quesos blandos…

Para hacer una introducción de los alimentos guiados por la curiosidad del niño tanto en  variedad como en textura, una recomendación es sentar al niño con nosotros a comer y que ofrezcamos cualquier alimento que despierte su curiosidad, mientras no tengamos una justificación clara para no darlo.

La idea es dejarlo que juegue con ella. La habremos preparado en trozos que el niño pueda manejar con facilidad. Pero es evidente que mucha de la comida acabará en sitios diferentes a su boca. La curiosidad innata de los niños hace que tiendan a llevárselo todo a la boca. Vernos comer a nosotros (si es posible, alimentos similares) hace por imitación otra parte del trabajo.

En cuanto a los atragantamientos, es difícil controlar que no tome nada sólido hasta que tenga una edad en la que se supone que el riesgo de atragantamiento sea mínimo. Pero la realidad es que tocan en todas partes y se meten de todo en la boca desde una edad muy temprana. Que un niño tome alimentos sólidos hace que desarrolle la habilidad para manejarlos en su boca sin atragantarse. Y cuanto antes ocurre esto menor es el riesgo de atragantamiento.

¿Cómo le doy los alimentos sin triturar?
·         Redecilla de plástico con alimentos dentro: Puede ser útil para que se familiarice con sabores nuevos, pero distorsiona la textura y se ha de tener en cuenta que se está chupando constantemente plástico.
·         Alimento machacado. Es cuestión de probar. A algunos niños les gusta y a otros no.
·         Triturado con tropezones. La mayoría los rechazan. Cuando un niño ve triturado tiende a tragar sin más. Si ve sólido tiende a  manejarlo en su boca. Si ve triturado y va a tragar pero nota un trozo en su garganta, tiende a vomitarlo.
·         Trozos de comida sin triturar. Es lo que mejor suelen manejar la mayoría por raro que parezca. El niño puede cogerlos con más facilidad para llevarlos a su boca y eso favorece también que se alimente de forma activa. Dudas frecuentes de esta opción:
    • Tamaño de los trozos: ¿Es mejor que sean trozos grandes o pequeños? Pues en alimentos más duros mejor que sean tan grandes que no le quepan en la boca, de forma que el niño lo que hará es chuparlos o roerlos con sus dientes. Mientras que en alimentos blandos es indistinto, como los prefiera y se maneje mejor.
    • ¿Con cubiertos o con las manos? Si de verdad queremos hacer una introducción precoz lo normal es que sea con las manos. Estamos hablando de que sea el niño el que coma, no que le demos nosotros de comer. Tiempo habrá después para enseñarle a manejar los cubiertos.

Recomendaciones de seguridad.

  • Seguridad: No dejar al niño sólo si tiene a su alcance alimentos sólidos. Un bebé que está tomando alimentos sólidos debe estar siempre acompañado por un adulto.
  • Si pide un alimento y no tiene dientes: ¿puedes deshacerse ese alimento con los dedos? Si es que sí, puede deshacerlo con sus encías y su lengua. Puede probarlo. Valora cómo se defiende con él y según eso si está preparado para tomar otros similares. ¡¡Pero prueba!!.
  • Si te pide un alimento y tiene ya muelas: puede probar a tomar los mismos alimentos que tú en cuanto a textura.
  • Tener claro cuando hemos introducido por primera vez cada alimento o familia de alimentos. Eso facilita que se detecten alergias o intolerancias si las hay.


Los objetivos son:
  • Que el niño sea un comedor activo, que desde muy pequeño sea capaz de comer por sí mismo.
  • Que su relación con la comida sea de curiosidad e integración en la conducta de los demás.
  • El objetivo no es que el niño coma más, sino que coma bien (variedad y con placer).
  • Convertir la introducción de la alimentación en algo natural y placentero para el niño y no en un foco de conflictos para todos.



Y sobretodo, observar a vuestro hijo y ser favorables a que dé pasos hacia una alimentación completa en variedad y texturas siguiendo su ritmo mientras no se tenga un motivo claro para modificarlo.

Comparte Pilar Casales, fisioterapeuta, As. La mirada de Lluna
Fuente: recopilación de entradas de Blog de www.mipediatraonline.com

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