27 sept. 2014

El cuento de trapo

El cuento, la tradición oral, nace del Deseo del ser humano de transmitir la sabiduría de su corazón a los mas jóvenes, a los niños y niñas del amor que se experimentan  a si mismos en este bello y rico planeta, abundante de ideas, de alegría y de color.
Como madre, padre, maestro y guía tienes la responsabilidad de transmitirles los limites y funcionamiento del mundo que has creado, pero también tienes el poder de elegir la manera de transmitirles todo ese conocimiento y observaciones, a través del miedo o a través del amor, ese es tu privilegio, esa es tu elección.
Durante un largo tiempo la transmisión de Sabiduría estuvo oculta bajo una gran capa de miedo, manifestada en una rígida y difícil educación, bajo esa capa se encuentran la Alegría y la Magia de aprender, bajo esa capa se encuentra el aprendizaje libre, dinámico y sobre todo, divertido! bajo esa capa se encuentra el amor para el cual ha sido creado el ser humano y la experiencia de vivir.
El Cuento de Trapo es un escenario con títeres de dedo que te invita a inventar tu propio cuento porque tu Corazón tiene algo que contar, te invita a cambiar tu cuento una y otra vez a demanda de tu Corazón porque en el cambio están la alegría y la magia de vivir, te invita a reinventar y reinventArte a través de la magia del cuento!

Instrucciones
 1. Busca en tu corazón el tema o idea que te gustaría transmitir a tus hij@s 
2. Identifica los personajes del cuento
 3. Crea tu propia historia usando tantos elementos como quieras
 4. Acepta tu cuento tal como lo creaste y si algo no te gusto, reinvéntalo y cuenta uno nuevo, renombrando los personajes o cambiando el argumento por uno mas acorde a tu verdad. 



Comparte: Laura Pueyo Pardo
Fuente: crianzacreativa.com
http://crianzacreativa.com/el-cuento/#sthash.DJMDEvIF.dpuf

La alimentación: mucho más que nutrición, importante fuente de relación con el mundo

La lactancia materna a demanda es la manera ideal de alimentar al bebé. No sólo está recibiendo el mejor alimento, sino que además está conociendo los sabores de su futura dieta, está recibiendo alimento afectivo, y  aprendiendo a reconocer la sensación de saciedad. Todo esto le ayuda a desarrollar su autoestima, su seguridad, su independencia y su capacidad de autorregulación.

Unos meses después de la lactancia en exclusiva los bebés empiezan a demostrar curiosidad por los alimentos. Es el momento de sentar al bebé en la mesa y  ofrecerle alimentos en trozos que ellos puedan manipular con facilidad, siendo alimentos sin salar y excluyendo aquellos que aún no puede asimilar, pero no triturados. La lactancia, bien materna o artificial, seguirá siendo su principal alimento, principalmente durante el primer año. La alimentación complementaria con papillas interfiere en la transición natural de mamar a comer.

Los bebés y los niños gatean cuando están preparados, los recién nacidos sanos  son capaces de comer solos del pecho de su madre al nacer, de la misma manera hacia los seis meses de edad pueden agarrar trozos de comida y llevárselos a la boca siempre que se les dé  la oportunidad.

Para que la comida sea algo agradable para toda la familia se pueden seguir estos consejos:

·         Nunca forzar un niño a comer: el niño sabe autorregularse, sabe cuánto le conviene comer de cada alimento (siempre ofreciendo alimentos naturales y saludables)

·         Respetar el ritmo del niño. El comer relajado, sin las prisas en las que nos vemos inmersos los adultos, disfrutando de los sabores, texturas y de la compañía es un placer que podemos recuperar. Seguiremos unas pautas y rutinas siendo flexibles.

·         Con la comida se juega pero no se chantajea. Dejarlos tocar y probar, experimentar y jugar con la comida forma parte de su descubrimiento del mundo. Los adultos no debemos “jugar” con su relación con la comida con frases como ‘Qué contenta que estoy que te lo has comido todo’ ‘Si te lo acabas todo habrá postre, tendrás un premio,...’  Eso es chantaje, no estás respetando al niño y estás jugando con su capacidad para saber cuando está saciado. No se debe comparar su manera de comer con la de los otros comensales, ni humillarlos, ni retenerlos en la silla delante de un plato ya frío de un alimento que de entrada rechazó,...

·         En relación con la comida no existen castigos ni premios. No se organiza un circo para que el niño coma, ni se hace el avión. Se disfruta de la compañía de los comensales, qué mejor que en familia.

·         Darles un buen ejemplo compartiendo la mesa con ellos: ellos terminarán imitándonos al ver cómo usamos cubiertos y nos limpiamos la boca con la servilleta, probamos diferentes alimentos


·         Hacerlos partícipes: ayudando en la cocina, poniendo la mesa, dejándolos elegir qué y cuanto servirse de lo que hay ese día para comer (no quiere decir que coman a la carta o que les cocinemos patatas fritas todos los días)


·         Crear un clima tranquilo y relajado. La hora de la comida debería ser un tiempo agradable para todos, eliminando tensiones, prisas y batallas, la ansiedad que les produce a los niños saber que serán obligados a comer alimentos que les producen rechazo, o simplemente por el ruido, los gritos y el desorden que hay en los comedores escolares. Poder sentarse a la mesa tranquilo dispuesto a pasar un rato agradable, compartir comida y conversación no debería ser un lujo.

Delia Royo Pérez
Fuente bibliografía: Blog "El bosque de Gulubú" y "El niño ya come solo", Gill Rapley
Pediatra. Unidad de neonatología del hospital Miguel Servet de Zaragoza